Dicen que en cada persona existe algo que desea alcanzar profundamente para sentirse completo y feliz... para algunos esta FELICIDAD consiste, por ejemplo, en la independencia económica; para otras es la culminación de una carrera, hay quienes viven con el anhelo de ser padres, porque la vida muchas veces les niega esa oportunidad a quien alberga en su corazón el deseo de serlo y por el contrario es fructífero con quien no valora ese regalo tan hermoso que son los niños... y así, cada uno de nosotros, tiene en la vida un fin que desea alcanzar para ser sentirse pleno y realizado.Hoy, desperté con esa inquietud que me brincaba en el alma... no hubo que pensar mucho para saberlo, pues la única palabra que venía a mi mente era LIBERTAD... libertad para decidir, para emprender, para tomar de la vida lo que el instinto señala, libertad para amar y también para dejar de lado lo que nos lastima e impide crecer...
Es lo que comúnmente llamamos el libre albedrío. Dios nos facultó con esa posibilidad. Pero somos realmente libres como pensamos? o aún nos encontramos mirando con tristeza aquella relación que dejo huellas en nosotros; o luchando incansablemente con esos fantasmas del pasado que solo nos hacen volver a reconstruir los momentos tristes que solo impiden nuestra superación personal. Por eso me pregunto... somos realmente libres o vivimos solo de recuerdos, de promesas que nunca se cumplen y por las que seguimos esperando?
Depende solo de nosotros mismos DECIDIR y solo entonces podremos decir SOY LIBRE de actuar, de pensar, de estudiar lo que realmente deseo y no lo que complace a mis padres o al resto del mundo, de elegir el lugar donde quiero vivir, que amigos frecuentar, cuantos hijos tener; de elegir el camino que en adelante deseo andar...
Este también es un acto de fe... porque si decido optar por algo que realmente deseo, es importante creer en nosotros mismos para conseguirlo, es luchar contra todo en pos de ese sueño, es arriesgarse por conseguirlo.
Una ves leí esta frase y se quedo para siempre conmigo... “Confía en Dios como si todo dependiera de él, pero has las cosas como si todo dependiera de ti...”
En otras palabras... confía en el poder del altísimo que esta siempre pendiente de nosotros pero has lo tuyo, pon tu parte, trabaja para conseguirlo, esfuérzate al máximo, porque la felicidad no es un fin o una meta, la felicidad está conformada por pequeños fragmentos de nuestra vida que forman un todo y nos complementan...
La vida es una y hay que vivirla ahora, no esperemos terminar la carrera, encontrar a la pareja ideal, casarnos, ser padres o tener hijos para serlo; sé feliz ahora, con lo que tienes y con lo que no tienes, con esos sueños que viven en ti, con esas ideas que rondan tu espíritu cuando permaneces en silencio, con tu día a día... sé feliz ahora porque la vida es una y Dios nos la concedió para vivirla plenamente y en ella encontrar el verdadero significado de la vida.
MV
Diciembre, 2005


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