Hoy llego a mis manos una historia invalorable sobre una niñita coreana que perdió las piernas en un accidente, sus padres no contaban con los medios necesarios para una prótesis y colocaron en ella una pelota de básquet cortada por la mitad para que pudiera transportarse.Esta singular historia me hizo reflexionar sobre una situación difícil que estoy pasando desde hace algún tiempo. Las cosas no siempre van bien y en ocasiones se ponen a prueba el coraje, autocontrol y dominio propio para poder salir airoso ante cualquier circunstancia que vivimos.
Quiero pensarme a mi misma como esa niñita sobre la pelota, que sonreía alegremente sin perder esperanza porque no veía el problema, por el contrario esperaba pacientemente la solución, la cual llego después de un tiempo con la prótesis perfecta de un par de piernas que le fueron donadas por médicos extranjeros especialistas en el área.
Cada cosa que vivimos tiene un proceso, las cosas no se solucionan de la noche a la mañana, pero sé que si espero como esa niñita, con la esperanza viva y el corazón tranquilo, esto también pasará y en poco tiempo será tan solo el recuerdo de una lucha más que se pudo ganar.
Quizás sea esta la oportunidad para aprender a “dar botes de alegría” mientras espero y confío en que todo saldrá bien y que pronto llegarán ese “par de piernas” que necesito para continuar caminando…
MV
Abril, 2008






